3-1: El Castilla abandona el farolillo rojo tras ganar al Córdoba

21.12.2013 20:17
El Castilla despide el 2013 con su cuarta victoria consecutiva
La Navidad hacía acto de presencia en la Ciudad Deportiva del Real Madrid, puntual a su cita con la última vez en la que los aficionados blancos verían al primer filial del conjunto merengue en casa en el ya marchito 2013. El anfitrión, el Castilla, engalanaba el Di Stefano para recibir cómo merece a todo un Córdoba, inmerso en la pelea por el ascenso, espectante desde la séptima plaza para atacar los puestos de promoción a la Liga BBVA.
 
Desde su situación, cerrando la clasificación, el conjunto castillista se encuentra en el mejor momento de la campaña. A pesar de su posición de farolillo rojo, los de Díaz venían de encadenar la mejor racha de resultados de toda la temporada, saldando sus últimos tres encuentros con victoria, incluyendo dos de ellas como visitante. La única novedad en los locales, la entrada de Osede en el centro de la zaga en el lugar de Llorente, que recibía esta mañana la llamada de Ancelotti, e hizo las maletas para embarcar de camino a Valencia. Por el lado de los visitantes, Pablo Villa decidía darle continuidad al goleador desde el medio, Abel, en detrimento de Caballero.
 
Salida en blanco, que va cogiendo un tono verdinegro
 
Arrancaba moviendo el balón rápido y de forma vertical el Castilla. Muy pronto dispuso Lucas de un balón en el vértice derecho del área grande andaluza, aunque su intento de cara a portería se encontró con los guantes, en dos tiempos, de Saizar. A pesar de los primeros minutos de dominio blanco, el Córdoba se desperezaba más con el paso del reloj. Una internada por la derecha finalizó con un centro muy templado al segundo palo que controló Xisco, y que en su porfía con Noblejas, cayó al suelo reclamando penalti, acción que el colegiado del encuentro, Medié Jiménez, no entendió como tal.
 
Completó el volteo de la tendencia antes incluso de la llegada del minuto 10. Se impuso el ritmo cordobés al tiempo que marcaban desde el centro del campo Abel y Luso, ayudados en buena medida con un Xisco que se mostraba muy participativo. Los blancos replegaron filas, aceptando la invitación y permitiéndole crecer a través del balón a sus invitados, mientras que ellos esperaban agazapados un hueco y poder salir a la contra.
 
 
 
El peligro, para Saizar, venía por la derecha. Cuando el Castilla se hacía con el balón, volcaba sus intentos por el costado de Lucas y Quini. Ambos se coordinaban a la perfección para encontrar huecos en la zaga blanquiverde, hoy de negro, y el gallego volvía a probar suerte, justo en el ecuador de la primera parte, aunque su disparo se volvía a marchar desviado. En la siguiente acción, fruto de una buena presión por parte blanca, era Jaime por la izquierda el que se plantaba ante Saizar, pero un providencial Raúl Bravo evitó tirándose al suelo, que el albaceteño encontrase siquiera portería.
 
A pesar del constante vaivén de la pelota, las ocasiones de verdadero riesgo para desestabilizar el marcador no hacían acto de presencia. Así que Pedro decidió apostar por un golpeo duro y seco desde lejos, más allá de los 30 metros del área, y el disparo se fue envenenado, fruto de la potencia, hasta impactar en el larguero de la portería de Pacheco, que a pesar de su estirada no pudo más que ser testigo del tremendo zapatazo del jugador cordobés. A la tentativa verdinegra hoy, respondía el Castilla casi a continuación. En las botas de Raúl De Tomás, por dos ocasiones, estuvo el desnivelar el choque. Sus intentos, después de una serie de rebotes, se estrellaron primero en Saizar, y posteriormente, en la red que se encuentra tras la portería cordobesa.
 
Raúl De Tomás sigue de dulce
 
Pero a la siguiente no perdonaría el Castilla. Al filo del final de los primeros 45 minutos, pase en largo, muy alto, de Cabrera buscando a Lucas en la derecha. Éste se deshace, gracias a un magistral control de primeras de su marcador, e internándose en el área, busca una ayuda. Y la encuentra en De Tomás, que se desmarca buscando el punto de penalti para, una vez que el gallego se decide a asistirle, batir con la derecha a un toque y por debajo de las piernas a Saizar, consiguiendo así el primer tanto del partido.
 
No hubo mucho tiempo para más antes de que el colegiado catalán indicase la bocana de vestuarios, dando por finalizado el primer acto. Aunque no estuvieron por debajo de su rival, el arranque castillista fue el peor desde que Díaz está sentado en el banquillo blanco, sin demasiadas oportunidades y con una cuota de balón inferior a la que habitualmente ostentan. Pero la solidez defensiva, un partido más, unido al acierto de De Tomás y la perseverancia por la derecha de Lucas, habían dejado a los locales en ventaja. Para el Córdoba, con mayor protagonismo a la hora de mover el balón durante la primera parte, no habían llegado las oportunidades como para desnivelar el encuentro, más allá del zapatazo que Pedro estrelló en el larguero.
 
El Castilla espera agazapado y obtiene premio
 
Los segundos 45 minutos comenzaron con los mismos 22 protagonistas que salieron desde el principio. Lucas, que tardó algo más que sus compañeros en retirase del césped, se reintegraba en el partido sin problemas tras tener que recibir asistencia médica por un golpe de De los Reyes justo antes del pitido del árbitro. De la misma manera que acabó el envite en su primer acto, comenzó el segundo. Los canteranos blancos esperaban a su rival, intentando recuperar muy arriba el balón para salir a la contra con velocidad. Mientras tanto, el Córdoba, movía el balón de un lado a otro sin encontrar un hueco que aprovechar en la bien armada zaga merengue.
 
Sin crear mayores problemas a para retaguardia blanca, era la falta de acierto a la hora de dar el último pase lo que estaba evitando que las contras del Castilla llegasen a buen puerto. Fallos en la asistencia final de Borja o Jaime echaron por la borda las tentativas blancas de poner tierra de por medio en el partido. Ante la inoperancia de los suyos, Pablo Villa optó por mover su banquillo, y dio entrada a Mendi y a Germán Pacheco, que ocuparon los lugares de Uli Dávila y De los Reyes. En busca de un esquema más ofensivo.
 
 
 
Pero esas intenciones del técnico cordobés dejaron desprovisto de efectivos el carril derecho del ataque blanco, y lo aprovechó Lucas. Un centro por la izquierda de Jaime lo despejó como pudo la zaga verdinegra, llegándole el balón muy tocado al gallego, que empaló sin pensárselo el esférico consiguiendo su objetivo, superando a Saizar por bajo, y poniendo algo más de distancia en el marcador para los blancos.
 
Este tanto castillista produjo una reacción en el Córdoba. Utilizando la banda derecha, por dónde Pedro estaba llevando la batuta en cuanto a las ofensivas andaluzas, llegó la ocasión más clara de la segunda mitad para los cordobeses. Un centro del jugador cordobés buscando a Xisco encontraba al ariete en ventaja, y cuando tenía todo a favor para acortar las diferencias en el marcador, se encontró con la estirada espectacular de Pacheco, que apareció de la nada para detener la tentativa verdinegra para júbilo de la grada.
 
Goles y más goles
 
Entró entonces el encuentro en una dinámica de locura, en la que las ocasiones se sucedían. Lucas dispuso del tercero, pero su golpeo se marchó desviado por la derecha. Reclamó el Córdoba penalti sobre Pedro en una pugna con José Rodríguez, pero el colegiado no sólo no lo entendió como tal, sino que incluso amonestó al jugador visitante. A continuación, dispuso nuevamente de una ocasión el Castilla, ésta ocasión en las botas de José Rodríguez, aunque Saizar primero, y el lateral de la portería después, impideron que los disparos del alicantino tuvieran alguna incidencia en el marcador. 
 
El marcador, lejos de convertirse en definitivo, viviría su momento más inquieto. Una gran contra, llevada a la perfección por Burgui, recién ingresado en el campo, le dejó sólo ante Saizar, y lejos de ponerse nervioso, batió por bajo al meta verdinegro poniendo una ventaja más que cómoda para el Castilla. La imbatibilidad de Pacheco se vería truncada al filo del minuto 85. Una falta que derivó en melé en el área dejó un balón para Xisco, que a la media vuelta buscó el palo largo de la portería del extremeño, y firmó el tanto del honor para los suyos.
 
Un par de llegadas más, sin peligro para la meta cordobesa, dieron paso al final del encuentro. El Castilla se va de vacaciones sumando 13 de los últimos 15 puntos en juego, volviendo a imponerse en casa y por cuarta ocasión consecutiva. Sin duda, los de Díaz, aunque aún se encuentran en descenso, siguen su camino hacia la salvación con paso firme.